TU VOZ Y MI LIRA
Amado,
Dios no me dio voz para cantarte
ni me dio otros idiomas en mi sangre,
pero me dio la riqueza del español
y adornó mi alma con el verso,
la poesía que nunca muere
la que apaga tu sed cuando la bebes.
Para ti solamente soy
un cuenco vacío sin voz,
pero me dio el Señor la lira, la palabra
que es como una espada
que traspasa tu alma
hasta herir tu corazón.
Amado mío,
deja que el sol salga para los dos,
que tu voz me arrulle el oído,
y que la dulzura de mi poema
fluya por tus venas.
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amado Camilo Sesto
Derechos reservados
de la autora
